viernes, 16 de agosto de 2013

Tema 8.- Materiales arqueológicos e indicadores cronológicos

8.1.- La cerámica 
La cerámica constituye el principal material arqueológico que en base a las tipologías realizadas hasta el momento permite aportar unos indicadores cronológicos que nos fecharán con mayor o menor exactitud, todo lo que nos aparecerá en un yacimiento arqueológico.
En este sentido cabe destacar los distintos elementos que toman parte en la elaboración y tratamiento de la arcilla a partir de la cual serán confeccionados los distintos elementos cerámicos.

La materia prima y elementos añadidos:
Cada pieza cerámica constará a nivel material de una serie de elementos básicos que permitirán su tratamiento, en este sentido la principal materia prima será o una pasta cerámica o una pasta grasa, a la que posteriormente se le añadirá un desgrasante, más o menos triturado que permitirá evitar que la pieza de arcilla elaborada se agriete con los golpes de calor.
Pasta cerámica: Una arcilla plástica con impurezas y minerales propios de ella (illita, caolinita.
Pasta grasa: Una arcilla depurada y decantada. Semejante estado de la materia prima puede resultar hoy. idónea para la cocción de la cerámica en hornos modernos en donde la temperatura se incrementa paulatinamente. Pero una pasta tan grasa no resulta adecuada para ser cocida en la mayor parte de los hornos simples prehistóricos, en donde el “golpe de fuego” se producía rápidamente. Además, un barro muy depurado tiende a agrietarse en el proceso de secado.
Desgrasante: Para evitar que la pasta se. agriete, resquebraje, o incluso que estalle la vasija por un incremento súbito de la temperatura, la pasta se ''desengrasa" con estos materiales (desgrasantes o desengrasantes). Estos elementos que aseguran la integridad del producto cerámico frente al impacto propio de los hornos primitivos son muy variados, minerales y rocas trituradas (como la pizarra), conchas trituradas, cerámica triturada (denominada “chamota”), materia vegetal (como la paja), materia orgánica, huesos, etc.

técnicas de elaboración:
En cuanto a la elaboración de la forma que tendrá la pieza, encentramos distintas técnicas, las atendieron a una evolución técnica:
ñ     Modelado manual: es el primer tipo de modelado que realiza el ser humano, y del que concretamente nos interesa que entre los siglos VII y IX ocupa un porcentaje del 30-40% de la producción. No obstante, en época islámica estara intimamente vinculado al uso de la torneta para terminar de darle la forma deseada a la pieza. Dentro del modelado a mano podemos distinguir tres técnicas para dar forma a la pieza:
ñ     Directamente a mano: se confecciona dando forma a partir de una bola o codillo de arcilla, desalojando el barro desde el centro de la masa a la periferia, originando asi sencillos cuencos. En ocasiones la arcilla se aplana con una pala, consiguiendo paredes regulares v finas que se adhieren a una base. Se producen así formas cilindricas o troncocónicas. Incluso se pueden ayudar con una suerte de yunque convexo de madera contra el que se. aplanan las paredes de la vasija, consiguiéndose, de este modo formas de tendencia esférica. No obstante, el sistema más generalmente utilizado es el levantamiento de la pared con la adición constante de tiras o rollos de barro hasta la altura deseada.
ñ     Mediante rollos: el objeto cerámico se elabora mediante la unión de diversos rollos o tiras de arcilla en espiral. Se van colocando los rollos, procurando una buena adherencia entre ellos, mientras los dedos se deslizan hacia abajo v hacia arriba, ejerciendo entre ambos una ligera presión sobre la arcilla; luego se unen con facilidad mediante el pulimento de la superficie. Con este método se pueden fabricar vasos de gran tamaño y se puede contornear la pieza de una forma más regular.
ñ     Mediante molde: proceso mediante la ayuda de un recipiente de materia vegetal (calabaza), de cestas o incluso de otra vasija. La técnica seguida consiste en la presión del barro contra las paredes del molde hasta conseguir unas paredes homogéneas. En el caso de servirse de capazos o cestas de mimbre o esparto, la impronta del entretejido quedará impresa en la pared externa.
ñ      Modelado a Torneta: la torneta es un elemento de ayuda para ayudar a elaborar la forma de la pieza y que normalmente es una mesa redondeada y giratoria con un eje sobre el que se apoya, lo que significa que con una mano habrá que dar giro a la mesa o que alguien le vaya haciendo girar la mesa con las manos al artesano mientras este va haciendo ganar altura a la pieza cerámica. La torneta tiene solo una rueda, y el hecho de que haya que darle el impulso con la mano, creará unas estrías no serán simétricas de forma helicoidal, y obligará generalmente a estar de rodillas, en cuclillas, o con la espalda muy curvada. Hay mucha tradición en Galicia y Portugal.
ñ      Modelado a Torno: Se realiza a través de la rueda de alfarero, cuyo giro más o menos rápido permite un levantamiento del barro a partir de una masa de arcilla considerable, aunque las grandes piezas se harán por partes y luego se ensamblarán unas con otras. Es el mayoritario en la Edad Media, aunque en época emiral la cerámica a mano es muy importante, y se caracteriza precisamente por el uso de dos ruedas, dejando liberadas las dos manos y pasando a ser el pie el que mueve el torno a través de la rueda inferior. Esto hace que la rueda grande sea la de abajo y el alfarero pueda trabajar sentado. Las piezas se colocarán sobre otras piezas de alfar para su secado que parecen platos, mientras que en la torneta se dejaban secar sobre la rueda. A nivel arqueológico se constata la existencia de tornos semi-subterráneo, a través del hueco que dejan en el suelo, dentro del que se coloca todo el torno y así el alfarero puede sentarse en el suelo con los pies metidos en el agujero del torno.

TEMPERATURA ÓPTIMA Y TIPOS DE COCCIÓN:
La temperatura óptima en que una vasija se considera bien cocida oscila entre 700-800 ºC. Una temperatura inferior a este umbral proporcionará cerámicas mal cocidas, blandas, que pueden deshacerse fácilmente ante determinados medios agresivos (salinidad, humedad, etc), lo que afectará a su grado de conservación en la sedimentación arqueológica.
Cocción Oxidante: La cerámica se cuece en un horno con abundancia de oxígeno, en donde el óxido de hierro de la arcilla se mantiene como óxido férrico (Fe2O3). Los colores de la cerámica resultante son claros, abarcando toda una gama desde los colores rojizos a los cremas y ocres.
Cocción Reductora: La cocción se lleva a efecto en un horno con ausencia de oxigenación, transformándose el óxifo férrico de la arcilla en óxido ferroso o magnético (Fe2O4). En contraposición a lo anterior, los colores resultantes de este tipo de cocción oscilan entre el marrón oscuro y el negro, pasando por el gris.
En la mayoría de los hornos antiguos siempre predomina una cocción reductora, incluidos sobre todo de los subterráneos.
El sistema de cocción al aire libre, está atestiguado por estudios etnográficos, como industria  casera con un hueco en la tierra como mucho. La cerámica está hecha por las mujereas y la cocerán al aire libre, en muchos casos serán ellas quienes la comercialicen, pero en el momento que la red de distribución es más amplia participarán los hombres.

LOS HORNOS:
La aparición de hornos con estructura clara, en época islámica se atestigua a partir del siglo IX, con un claro ejemplo en el Tolmo de Minateda.
No obstante, el horno típico islámico se da a partir del siglo X, y ello permite una estandarización de las piezas cerámicas. Destaca el horno de Denia, con doble cámara, separando con una parrilla la cámara de cocción de la cámara de ignición, tiene que haber boca y praefurnium.
La evolución de los hornos sería la siguiente:
En este sentido destaca el “horno de varillas” como elemento atípico, un horno de la al-Ándalus del siglo IX, dentro del que aparecían una serie piezas con forma fina y cilíndrica con gotas de vidriado. En la parte baja se encontraban los rollos clavados en su posición original, lo que permitió averiguar que los rollos funcionaban como estanterías y favorecían la cocción del vidriado de la cerámica.

TRÍPODES “ATIFLE”:
Los atifles son unas piezas trípodes de tamaño medio que se colocan entre pieza y pieza, es decir, una pieza cerámica sobre otra y el atifle entre medio, esto permite que las piezas cerámicas, normalmente platos, puedan ser apiladas en gran número y favorecer el proceso de cocción, de vidriado o de secado de varias piezas a la vez, pero con la contrapartida de que el atifle dejará siempre tres improntas en las piezas cerámicas con las que estaba en contacto.

TESTAR:
El “testar” es el término empleado por el alfarero que aunque en un principio proviene de la palabra tiesto, hace referencia a las acumulaciones habituales de desechos de producción del alfarero, y que arqueológicamente a veces aparecen cerca de una esquina de la estructura habitacional.

VIDRIADO:
La generalización del vidriado, consiste en la aplicación de un producto mezclado de óxido con plomo generando una cubierta vitrificada que decorará la pieza cerámica.
El proceso comenzará por la cocción de la pieza, la cual posteriormente se sumergirá en esta mezcla y se volverá a cocer, produciéndose de esta forma la vitrificación.
La técnica del vidriado se conocía ya en época romana, aunque era poco utilizada, y se realizaba sobre todo a partir de la arena fundida.
El paso en época medieval será añadir el plomo, con los diferentes óxidos, sin embargo, el plomo generaba una intoxicación, conocida como “saturnismo”, por lo que si una pieza se fracturaba se recomendaba utilizar una nueva, en vez de intentar repararla con una “laña”.

PROBLEMAS Y TENDENCIAS DE LA INVESTIGACIÓN:
Ha habido distintas fases de interés sobre la investigación de la cerámica:
1.                    Interés estético-decorativo: La excavación de Gómez Moreno ilustra con dibujos de la sierra de Elvira, está deslumbrado por la cerámica verde manganeso de figuras humanas y animales el interés preferente es el objeto bello.
2.                    Interés tipológico. Una preocupación taxonómica. Las cronotipologías. Son los primeros intentos de tipologías formales, y surgen en un contexto que en el caso de la cerámica islámica tenemos que llevar a la década de los finales de 70, por Guillem Roselló Bordoy, y André Bazzana. En esta época estaba de moda el estudio de piezas por tipos y por años. Están distribuidas dentro de cronologías, los ataifores son más modernos que los de perfil quebrado. Las tipologías estadísticas. Supondrán una modernización cuantitativa, aparecen en los 90 con Vicente Salvatierra haciendo agrupaciones de formas de ollas midiendo los bordes, y va acompañada por la técnica macroscópica para un estudio por pastas cerámicas, y que llevará al concepto de “fábrica”. Las tipologías regionales. Cada región tendrá unas particularidades y unas tipologías distintas cuyas respectivas dataciones no se pueden aplicar a otros lugares, cada región tiene la suya, propia. Fruto de ello se establece que en los periodos más antiguos habrá fuertes diferencias regionales, mientras que en época almohade se estandarizan.
3.                    Interés contextual. Se introduce la perspectiva del contexto de la cerámica islámica, solo se estudiaba la cerámica de lujo, descontextualizando el resto de producciones que también pudieran aparecer. En los últimos años ha habido una voluntad de contextualizar estratigráficamente toda la cerámica.

LAS PRIMERAS TIPOLOGÍAS:
Bazzana y rosello, trabajaron en métodos de descripción analítica, de este modo, sus principales obras para el estudio tipológico de la cerámica son:
ñ      Bazzana 1979, 1980, Cermiques medievales: les methodes de la description analisys.
ñ      Rosselló Bordoy, 1978 ensayo de sistematización de la cerámica arabe en Mallorca, palma.
ñ      Rosselló Bordoy, 1991 nombre de las cosas en al Ándalus: una propuesta de terminología cerámica, palma.
Las tipologías realizadas muestran un amplio elenco de piezas cerámicas con distintas funcionalidades durante época islámica, en este sentido encontramos:
ñ      El “ataifor”, el término que designa lo que conocemos como plato, generando una clasificación en series funcionales, trabajando por piezas cerámicas enteras.
ñ      La “redoma” es la botella vidriada para contener aceite.
ñ      La “jarra” con dos asas.
ñ      El “jarro” con una.
ñ      La “cazuela” se caracteriza por ser una pieza abierta para ir a fuego.
ñ      La “marmita” para ir a fuego.
ñ      El “candil” destaca como pieza de iluminación.
ñ      La “orza”, es un contenedor pequeño.
ñ      El “almirez” o mortero.
ñ      La “jofaina” es el plato pequeño.
ñ      La “tapadera”, para cubrir otras piezas cerámicas.
ñ      El “alcadafe” o lebrillo.
ñ      El “arcaduz” para las norias de los molinos de agua.
ñ      La “maceta”.
ñ      La “taza”.
ñ      La “cantimplora”.
ñ      El “anafre o brasero.
Aunque las primeras tipologías se equivocan en algunas cosas, como lo que se consideraba como un tapón y resultó ser parte de un candil gótico, o por ejemplo la jofaina, o jarra y jarrita, lo verdaderamente importante es que se optó por denominar a cada pieza atendiendo a una terminología que todo el mundo pudiera entender y que tuviera alguna relación la propia pieza a la que representaba, generando así el término de referencia.

EVOLUCIÓN CERÁMICA Y TÉCNICAS DECORATIVAS:
Época emiral:
De la cerámica de primera época emiral o califal, podríamos establecer que la “gris” puede ser hasta el siglo XI, y destacar la cerámica de cocina, con ollas (que son las que más varían a nivel tipológico) y las marmitas (con culo plano y típicas de esta zona desde Andalucía oriental hasta levante, evolucionan con formas con cuello). La olla se caracterizará por formas redondeadas con escotaduras, apareciendo incluso unas ollas con patas en Jaén del siglo IX.
El vidriado aparece como una técnica preferente funcional pudendo se monocromo o policromo (decorativo) aparece color miel o en color más oscuro achocolatado, amarillento o verdoso monocromo en el siglo IX. Estas piezas vidriadas proceden de talleres urbanos que venden a todas partes, y normalmente están vidriadas por la parte interior en ocasiones en la exterior.


 Época califal:
A partir del X aparecerá el vidriado policromo dándole un elemento decorativo. La más característica es el verde y manganeso, consiste en una vez cocido el plato se le baña con un vidriado de mucho plomo que se opaca y se vuelve en blanco con un dibujo en negro y relleno en verde. Generalmente en formas abiertas el vidriado estará en el exterior en cerrada en el exterior, vinculado al califato de Córdoba repertorio decorativo muy característico con epigrafía del poder, con figuras humanas, el príncipe en el banquete, caballos, cúfico florido principios del X, se sabe que desde finales del IX en el norte de África se vidria en verde manganeso con fondo amarillo. Esta cerámica califal, se irá imitando y aparecerán en distintos talleres, en el siglo XI se pone de moda con los taifas imitando el califato.

 
Cerámica de época califal.

Época taifal:
Producciones taifas, los primeros ataifores parecen sigilatas en sección, serán melados en el siglo X, tendrán el anillo de solero, y cada vez mas serán piezas como cuencos y en ell siglo XI con corte en el borde.
Destaca un plato portugués de fondo amarillento con perros y el borde en verde con forma ungulada, además con perfil negro; y un plato mallorquín con un barco representado.


 Cerámica de época taifal






Época almohade:
En época almohade siguen haciendo verde-manganeso, en el siglo XII el perfil de plato es totalmente diferente, como la iconografía con mano de Fátima y aves o formas cerradas con forma del XII-XIII.
El manganeso es una pincelada, un engobe un barro muy tamizado dando negro y con eso pintan, esto nos lleva a la “cuerda seca total”, es lo mismo una línea de manganeso mezclado con grasas, y se rellena de colores se separan con una banda la grasa se evapora pero impide que se mezclen los colores, cerámica taifa por excelencia y perdura es muy cara y difícil de hacer y no se utiliza en demasía, de época taifa.
Paulatinamente la cuerda seca total adopta una “cuerda seca parcial” (constante en el XII a XIII) o cerámica de verdugones, se dibuja la línea de manganeso y se rellena solo una parte. Todos los vidriados tienen dos cocciones una se deja bizcochada, se baña y se cuece de nuevo.

 
Cerámica de época almohade.

Cerámica esgrafiada, basada en la pintura y raspado típica de época almohade, Murcia será uno de los principales talleres. Forma estilizada, se la torneas la dejas con textura de curo, parparas un engobe, la tamizas y mezclas el manganeso y la pintas y con un punzón se raspa sacando el blanco de nuevo, fin del XII-XIII. Se imita pintando.


Cerámica esgrafiada.

Cerámica estampillada, típica de época almohade, XII-XIII sello tallado en madera hecho en barro y sobre la pasta tierna lo estampas. Frases epigráficas, motivos arquitectónicos… se utiliza para decorar los grandes contenedores. Pasara al mundo cristiano.


Cerámica estampillada.

Época nazarí:
Mundo nazarí de alta calidad con el reflejo metálico, gracias al engobe de plata que al cocerse se vuelve metálico, dando lugar a lo que se conoce como “loza dorada”. En ocasiones se mezcla con azul, y se representan gacelas nazaríes, se imitará en Paterna.
Candiles, los del siglo VIII son de piquera corta, cuanto más modernos más larga se va haciendo la piquera del candil. Los del siglo X tienen una piquera muy grande, en el siglo XII se estrechará la piquera como una zapatilla, a partir de época almohade será el candil de cazoleta abierta, y cazoleta abierta de pie alto que pasarán al ámbito feudal.





Cerámica de época nazarí.

LA CERÁMICA EN AJUARES:
Ajuar de época emiral pocas formas con varios usos, nada de vidriado y cerámica sin decoración o a lao sumo pintada, jarros, jarras ollas, las jarritas de beber tendrán un asa después evolucionaran en dos asas.
En el siglo X la jarra tendrá la misma forma y se denomina jarrita, se trata de la pieza para la forma de beber típica a partir del califato, la anterior tendrá la misma forma será jarro y con un asa, las piezas más estilizadas aumentan su cronología y en época nazarí tendrán el pie marcado.
Si aparece algo vidriado metálico, como en Pechina en monocromo a mitad del siglo IX.


Ajuar de cerámica de época emiral.












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